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Extracto – del libro Todo se puede Curar- Martin Brofman

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En este caso, el sanador empleará la Luz Blanca como modelo de bienestar o integridad física a fin de crear la percepción de que la curación ha ocurrido. Cuando el sanador haya imaginado que el sujeto está lleno de Luz Blanca, eso provocará la percepción de que la persona está curada.
La Luz Blanca se utiliza debido a todas sus positivas asociaciones con pureza y espiritualidad. Además, representa la integridad porque contiene todos los colores del espectro. Integridad es bienestar.

Si pensamos en un tubo fluorescente, vemos que cuando la energía fluye a través del tubo, éste brilla. La Luz Blanca representa también la energía que fluye libremente, lo cual coincide con nuestra definición de salud como un regreso al bienestar mediante la eliminación de los bloqueos.

Si la Luz Blanca representa la energía que fluye libremente, la energía que no lo hace de tal forma estará representada por las sombras. Cuando una persona está llena de Luz Blanca, y aparecen sombras, el sanador deberá saber que éstas representan tensiones sobre las cuales se deberá aplicar más Luz Blanca. Cuando la luz se encuentra con la sombra, lo que permanece es luz. Las tensiones pueden ser de la consciencia, del cuerpo físico, o de ambos. Al disolverse las sombras se disuelven las tensiones.


Lógicamente, si el sanador siente tensiones en el cuerpo de la persona (por ejemplo en los hombros) o tiene conocimiento de que existen tensiones dentro del cuerpo del sujeto, sabrá también que cuando mire en el interior verá sombras. Si no es así, tendrá que ajustar sus percepciones hasta que éstas sean acordes con lo que sabe que es cierto a nivel físico. Entonces comenzará desde ese punto, y las sombras se disolverán, las tensiones se liberarán y la salud podrá manifestarse.

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En la curación clásica con Luz Blanca, el sujeto se sienta cómodamente, con los pies sobre el suelo, con las manos abiertas y relajadas en su regazo, y con los ojos cerrados. El sujeto no usará gafas ni ningún otro tipo de prótesis. Viendo que el sujeto está abierto y listo para la curación, el sanador puede comenzar con la Posición de Partida Básica «A», descrita en el capítulo «Ejercicios básicos de energía».

Al sentir la energía en sus manos, el sanador sabe que se encuentra en un estado ideal de consciencia en el que la curación puede ocurrir. Después, decide que lo que está sintiendo es Luz Blanca que irradia desde sus manos. El sanador colocará entonces las manos suavemente en los hombros de la persona a quien va a curar.

Aunque para el proceso de curación no es necesario tocar al sujeto, esto le proporciona una sensación de seguridad y abre algunos niveles de comunicación entre el sanador y el sujeto. Recordemos que el sentido del tacto está relacionado con el Chakra Verde (el Chakra Cardiaco) y con el aspecto de relación con la persona que se encuentra en el interior del cuerpo. Los hombros se relacionan con el Chakra Azul, que a su vez se asocia con la disposición del sujeto para estar abierto y recibir. Así, cuando el sanador pone sus manos sobre los hombros del sujeto, puede sentir el grado de apertura que la persona tiene para el proceso de curación.
Hay que hacer hincapié en que el tacto es luz y en que en este tipo de curación no existe ningún tipo de manipulación ni presión.

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El sanador, cuyas manos brillan con Luz Blanca, imagina que está llenando al sujeto con esa luz a través de los hombros hasta la parte superior de la cabeza, bajando después a través del cuerpo hasta los dedos de los pies, llenando también los brazos, hasta la piel. Esto puede hacerse dejando las manos sobre los hombros del sujeto.

En caso de que el sanador sienta que le es difícil entrar en el cuerpo, y por lo tanto, en la consciencia del sujeto, deberá comunicarlo a la persona en silencio, de espíritu a espíritu. Como si fuera una conversación imaginaria en la que se dice algo así: «Estoy aquí para curarte, pero tengo dificultad para poder entrar. ¿Podrías por favor abrirte de tal modo que te pueda ayudar como yo sé hacerlo?» Generalmente, después de esto, el flujo resulta más fácil. Si no es así, habrá que comunicarlo más alto. Si todavía hay resistencia, admítelo y di al sujeto que debe trabajar con otro sanador, de otra forma o en otro momento.

El sanador puede imaginarse a sí mismo llenando al sujeto de Luz Blanca de cualquier manera que elija. Puede imaginar una sustancia blanca que fluye desde sus manos y llena al sujeto; o bien puede imaginar que el sujeto se encuentra lleno de millones de pequeños tubos fluorescentes y que cuando la energía que sale de las manos del sanador toca esos tubos en una zona particular del cuerpo, dicha zona comienza a brillar.
Si mientras tiene sus manos sobre los hombros del sujeto, el sanador siente que los músculos están tensos, sabrá que cuando «mire» verá sombras. Las sombras son tensiones. El sanador no necesita dar masaje en los hombros del sujeto, sino sólo hacer brillar la Luz Blanca en sus manos y cuidar de que esa Luz Blanca funda las sombras como una lámpara incandescente funde el hielo. Cuando lo haga, sentirá los hombros del sujeto relajados, sin ninguna presión física por parte del sanador.
En el momento en que el sujeto se llene de Luz Blanca, es conveniente que el sanador

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recuerde en qué zona detectó las sombras que imaginó y que fueron fundidas con la Luz Blanca. Esta información puede transmitirse al sujeto en forma de retroalimentación, permitiéndole de ese modo saber en qué sitio fueron liberadas las tensiones que se percibieron.

Cuando el sanador ve al sujeto lleno de Luz Blanca, es porque ha creado la percepción de que la curación ha tenido lugar. En ese momento la curación está completa y el sanador deberá comunicárselo al sujeto en voz alta de la siguiente forma: «Puedes abrir los ojos cuando gustes», y esperar la respuesta del sujeto.

El sanador creó la percepción de que la curación ha ocurrido; ahora necesitará saber hasta qué punto el sujeto está de acuerdo con tal percepción. Esto lo podrá averiguar preguntando al sujeto: «¿Te sientes igual o diferente?» Para contestar, la persona necesitará analizar su experiencia de ese momento, compararla con la de antes y hacer de su primera comunicación con el sanador una expresión positiva de lo que ha experimentado hasta ese momento.

Si la respuesta del sujeto no es como la que acabamos de describir, el sanador deberá dirigir la atención de la persona hacia lo que está experimentando en ese instante y estimular un tipo de respuesta sobre algunos efectos positivos de la curación que el sujeto haya notado hasta ese momento, algo que, de hecho, será cierto.
Si después de lo anterior queda todavía algún síntoma, el sujeto puede comunicarlo y el sanador puede volver a pedirle que se abra, a fin de terminar la curación. El sanador enviará Luz Blanca a la zona corporal que no se encuentra todavía curada.

El sanador llenará esa zona con Luz Blanca y eliminará las sombras que encuentre allí y que causaban molestia. Después, puede pedirle a la persona que abra los ojos y puede preguntarle si se siente igual o hay alguna diferencia.

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Esto puede continuarse hasta que el síntoma quede eliminado por completo, o hasta haber repetido el proceso las suficientes veces como para quedar claro que la curación, hasta ese momento, ha surtido ya todos los efectos que podía tener en dicha sesión.
El sanador podrá evaluar si otras técnicas, como trabajar con los chakras o con formas de pensamiento, pueden ser efectivas para eliminar totalmente los síntomas. Generalmente, una combinación de estas técnicas da buenos resultados cuando con una de ellas se aprecia algún tipo de resistencia.

El sanador puede mantener la percepción de que los efectos positivos continuarán por algún tiempo y que los efectos totales se manifestarán pronto. Podemos afirmar que la curación siempre ocurre, aun cuando haya resistencia para lograr un alivio inmediato de los síntomas, pues tanto la comunicación como la aceptación de esta resistencia puede considerarse un paso más en el camino hacia la curación total.

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Cuando utilizamos la Luz Blanca como instrumento de primeros auxilios, la posición física del sujeto no influye en lo más mínimo, pero eso sí, será muy importante el hecho de llenar de Luz Blanca al sujeto a fin de reducir o eliminar el síntoma que requiere atención. Siempre que sea posible, esto se puede llevar a cabo mientras se toca al sujeto en cualquier parte, dado que el sentido del tacto brinda cierto grado de tranquilidad que es necesario en situaciones de emergencia, además de funcionar como vehículo para el bienestar que proporciona la Luz Blanca.

Si el sanador no se encuentra lo suficientemente cerca para tocarlo, es posible imaginar al sujeto lleno de Luz Blanca, mantener la percepción de que se siente cada vez mejor y de que el problema está totalmente resuelto o en vías de solución. Cuando el sanador mantiene esa percepción, la forma de pensamiento de la curación completa entra en el éter, contribuyendo a la co-creación que llamamos realidad externa y a la curación real en el nivel físico. Nuestras percepciones crean nuestra realidad.

Mantén la percepción de que todo se puede curar.

Técnica de Sanación

Quien es martin Brofman

Sir Martín Brofman es el creador del Método Cuerpo-Espejo y de la Fundación Brofman para el desarrollo de la Sanación. Estos métodos de autoayuda están descritos en los libros de Martin Brofman, “Todo se puede curar”, Sirio (1993)  y  “Mejore su Visión”, Sirio (2009) ,instructores altamente cualificados los enseñan en todo del mundo para el bien de la humanidad. Estas herramientas y técnicas ayudan a las personas a comprenderse mejor a sí mismas y a su entorno, y les proporcionan medios prácticos para mejorar su calidad de vida y ayudar a los demás.

Sir Martín Brofman es doctor en Filosofía, su objetivo es el promover la sanación en el mundo así como las técnicas particulares que ha desarrollado. El Método Cuerpo-Espejo trabaja con los chakras y el Taller de la Vista utiliza la mente para clarificar la vista. Los dos cursos se basan en la idea de que el hecho de estar saludable y feliz está forzosamente ligado al hecho de pensar por uno mismo, de tomar la responsabilidad de su propia vida y de las cosas que en ella suceden, y de ser totalmente uno mismo.

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